Con este sencillo método, las persianas de cocina llenas de grasa vuelven a quedar impecables
Las persianas de la cocina acumulan una mezcla especialmente difícil de eliminar: polvo, pequeñas partículas de grasa y vapores de la cocción. Con el tiempo, esa combinación forma una película pegajosa que no desaparece simplemente pasando un plumero. Para recuperarlas no hace falta recurrir de entrada a desengrasantes agresivos. En muchas persianas lavables de PVC, vinilo o aluminio pintado basta con agua templada, una pequeña cantidad de lavavajillas y una microfibra bien escurrida. Lo fundamental es identificar primero el material y evitar empapar mecanismos, cuerdas y motores.
El método principal: agua templada y unas gotas de lavavajillas
El lavavajillas es especialmente útil porque sus tensioactivos ayudan a desprender la película grasa que mantiene el polvo adherido a las lamas.
Necesitarás
- 1 litro de agua templada;
- 5 ml, aproximadamente 1 cucharadita, de lavavajillas suave;
- 2 paños de microfibra;
- un recipiente;
- una toalla vieja.
Paso a paso
- Baja completamente la persiana y desconecta cualquier sistema eléctrico si se trata de un modelo motorizado. Coloca una toalla debajo para proteger la encimera o el suelo.
- Retira primero el polvo en seco con una microfibra, trabajando de arriba hacia abajo durante 2–3 minutos.
- Mezcla 1 litro de agua templada con 5 ml de lavavajillas. Humedece un segundo paño y escúrrelo muy bien.
- Cierra las lamas y limpia cada una con pasadas horizontales. Después gíralas hacia el lado contrario y repite el proceso.
- Pasa una microfibra apenas humedecida con agua limpia y termina secando inmediatamente.
La superficie debería dejar de sentirse pegajosa y recuperar un aspecto uniforme, sin película grasa.
Para una capa de grasa antigua, aumenta el tiempo de contacto
Si las persianas llevan meses sin limpiarse, frotar con más fuerza no es necesariamente la solución. Es mejor dar al detergente unos minutos para actuar.
Mezcla 500 ml de agua templada con 5 ml de lavavajillas. Antes de empezar, prueba la solución en una zona poco visible y espera 5 minutos para comprobar que el acabado no cambia.
Humedece una microfibra, escúrrela bien y mantenla sobre una zona grasa durante aproximadamente 2–3 minutos. Después limpia mediante varias pasadas suaves.
Repite el procedimiento si todavía queda película. No aumentes excesivamente la cantidad de detergente: demasiado producto puede dejar residuos que después atraigan nuevamente el polvo.
Termina pasando un paño humedecido únicamente con agua y seca la lama.
Este método resulta apropiado para muchas superficies sintéticas lavables, pero no debe aplicarse automáticamente a madera natural, tejidos o acabados delicados.
Un calcetín de algodón facilita la limpieza de las lamas
Para persianas venecianas con muchas lamas estrechas existe un truco muy práctico: utilizar un calcetín de algodón limpio como si fuera un guante.
Prepara 1 litro de agua templada con 5 ml de lavavajillas. Introduce la mano en el calcetín, humedécelo ligeramente con la solución y escúrrelo hasta que no gotee.
Sujeta cada lama suavemente entre el pulgar y los dedos y desliza la mano de un extremo al otro. De esta forma puedes limpiar las dos caras al mismo tiempo.
Cambia de zona del calcetín cuando acumule suciedad y acláralo periódicamente. Después repite el procedimiento con otro calcetín ligeramente humedecido solo con agua.
No aprietes demasiado las lamas finas de aluminio: pueden doblarse con facilidad. El objetivo es arrastrar la grasa, no ejercer presión.
Las persianas de madera necesitan mucha menos humedad
La madera natural y algunos acabados chapados no deben limpiarse como una persiana de PVC. El exceso de agua puede provocar hinchazón, deformaciones o alteraciones del acabado.
Empieza retirando todo el polvo con una microfibra seca. Si el fabricante permite una limpieza ligeramente húmeda, prepara 500 ml de agua con solo 1–2 ml de jabón suave.
Humedece mínimamente el paño y escúrrelo con fuerza. Limpia una lama y sécala inmediatamente antes de continuar con la siguiente.
No dejes la solución actuando varios minutos sobre madera y evita vinagre, limón, bicarbonato y desengrasantes de cocina salvo que el fabricante los autorice expresamente.
En persianas de madera tratada, el producto de mantenimiento recomendado por el fabricante tiene prioridad sobre cualquier remedio casero.
Si desconoces el acabado, prueba siempre en una zona poco visible.
No olvides las cintas, cuerdas y mecanismos
Las lamas pueden quedar impecables mientras los cordones y mecanismos siguen acumulando suciedad. Estas piezas requieren más precaución porque no siempre toleran el agua.
En cordones textiles lavables, pasa una microfibra apenas humedecida con una solución de 500 ml de agua y 2 ml de lavavajillas. No empapes la cuerda. Después pasa otro paño ligeramente humedecido con agua y deja secar completamente.
Para mecanismos, cadenas y soportes, comienza con un pincel seco o una microfibra. Evita introducir agua, jabón o desengrasante en engranajes y cavidades.
En persianas motorizadas, no apliques líquidos cerca del motor, conexiones, interruptores o cableado.
Si una mancha se encuentra dentro del mecanismo, consulta las instrucciones del fabricante en lugar de intentar desmontarlo.
¿Conviene utilizar vinagre o bicarbonato contra la grasa?
Para esta tarea normalmente no hacen falta.
El bicarbonato puede actuar como abrasivo y dejar marcas en superficies brillantes, pintadas o lacadas si se frota con fuerza. El vinagre es ácido y puede afectar determinados metales y acabados.
Además, ninguno sustituye la acción desengrasante de un detergente adecuado.
Para la película habitual de grasa de cocina, empieza con una solución suave de lavavajillas. Si no funciona y el fabricante permite utilizar un desengrasante específico, sigue exactamente sus instrucciones y realiza antes una prueba.
Nunca mezcles distintos productos de limpieza. En particular, no combines lejía con vinagre, amoniaco u otros limpiadores.
Errores que debes evitar
Limpiar directamente sobre una capa gruesa de polvo. Al añadir agua se forma una pasta gris que resulta más difícil de retirar. El primer paso debe hacerse en seco.
Pulverizar desengrasante sobre la persiana. El líquido puede escurrir hacia mecanismos, paredes, ventanas o componentes eléctricos. Aplícalo siempre sobre el paño si el fabricante permite utilizarlo.
Empapar persianas de madera. La humedad puede deformar las lamas y dañar su acabado.
Frotar con estropajos abrasivos. Pueden rayar aluminio, PVC y superficies pintadas.
Cerrar la persiana todavía húmeda. Deja que todas las piezas se sequen completamente antes de plegarlas o enrollarlas.
Para ir un poco más allá
Pasa una microfibra seca por las persianas cada 1–2 semanas. Sin una capa de polvo acumulada, la grasa resulta mucho más sencilla de eliminar.
Cuando cocines alimentos que generan mucho vapor o grasa, utiliza la campana extractora desde unos minutos antes de empezar y mantenla funcionando un poco después de terminar.
Una limpieza húmeda ligera cada pocas semanas suele resultar más sencilla que intentar retirar de una vez varios meses de grasa endurecida.
Preguntas frecuentes
¿Puedo desmontar las persianas y meterlas en la bañera?
Solo si el fabricante indica que el modelo puede desmontarse y lavarse de esa manera. Algunos mecanismos, acabados y piezas metálicas pueden deteriorarse al sumergirse.
¿Cuánto lavavajillas necesito?
Para una limpieza normal, unos 5 ml por litro de agua templada son suficientes. Añadir mucho más puede dejar una película jabonosa difícil de retirar.
¿Puedo usar un desengrasante de cocina?
Depende del material. Algunos productos concentrados pueden atacar pintura, aluminio o determinados plásticos. Consulta la etiqueta del producto y las instrucciones de la persiana y haz siempre una prueba previa.
¿Cómo evito que vuelvan a ponerse pegajosas?
Retira el polvo regularmente y elimina la película grasa antes de que se acumule. Una buena ventilación y el uso correcto de la campana extractora también ayudan a reducir los depósitos producidos al cocinar.